"A veces el problema no es lo que ocurrió, sino cómo quedó almacenada esa experiencia. El EMDR ayuda a procesarla para que deje de condicionar tu presente."
EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing, o Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es un enfoque terapéutico desarrollado para ayudar a las personas a procesar experiencias que han quedado bloqueadas o almacenadas de forma disfuncional.
En ocasiones, determinadas vivencias pueden seguir generando malestar mucho tiempo después de haber ocurrido. Aunque el tiempo pase, la persona puede continuar experimentando ansiedad, miedo, inseguridad, tristeza intensa o reacciones emocionales difíciles de comprender.
El objetivo del EMDR es ayudar al cerebro a procesar esas experiencias para que puedan integrarse de forma saludable, reduciendo su impacto emocional en el presente.
El EMDR puede utilizarse en situaciones muy diversas, entre ellas:
Experiencias traumáticas o acontecimientos difíciles.
Accidentes o enfermedades.
Duelo y pérdidas significativas.
Ansiedad y ataques de pánico.
Baja autoestima.
Estrés persistente.
Experiencias de abuso o maltrato.
Dificultades relacionales.
Situaciones vitales que continúan generando sufrimiento a pesar de haber transcurrido el tiempo.
Cada persona es diferente y la intervención siempre se adapta a sus necesidades y circunstancias.
En las sesiones de EMDR no es necesario revivir continuamente los acontecimientos dolorosos.
A través de un protocolo terapéutico estructurado y seguro, se facilita el procesamiento de recuerdos, emociones, sensaciones corporales y creencias que puedan estar manteniendo el malestar.
El trabajo se realiza siempre respetando el ritmo de cada persona y asegurando que cuenta con los recursos necesarios para afrontar el proceso terapéutico.
Soy psicóloga y terapeuta EMDR, integrada en una práctica clínica basada principalmente en el modelo cognitivo-conductual y enriquecida con otras herramientas terapéuticas que han demostrado ser útiles para cada caso.
No creo en tratamientos estandarizados. Cada persona tiene una historia única y merece una intervención adaptada a sus necesidades, objetivos y circunstancias.
Por ello, el EMDR no se utiliza de forma aislada, sino como una herramienta más dentro de un proceso terapéutico orientado a comprender la experiencia de la persona, aliviar el sufrimiento y favorecer su bienestar.